La Congregación de las Hermanas de Santa Inés fue fundada en tierra americana en 1858 por medio de los esfuerzos del Padre Caspar Rehrl. El celo pastoral de este misionero austriaco lo dirigió a la recién creada diócesis de Milwaukee, que estaba bajo el cuidado del Obispo John Martín Henni e incluía todo el territorio de Wisconsin. Él trabajó incansablemente con los inmigrantes en el área entre el lago Michigan y el lago Winnebago, desde Milwaukee hasta Green Bay.
Después de muchos fracasos en tratar de traer religiosas de Europa para que le ayudaran en su trabajo, él recibió aprobación del Papa Pío IX para establecer en Barton, Wisconsin, una hermandad de jóvenes pioneras, bajo el patrocinio de Sta. Inés de Roma, a quien él tenía devoción especial. El 12 de agosto de 1858, la Congregación de Sta. Inés nació, cuando el Padre Rehrl recibió a tres mujeres en su nueva sociedad. Entre ellas estaba Gertrude Rehberg, la primera jovencita que respondió a los planes del Padre Rehrl para fundar una hermandad. Ese día recibió el nombre de Hermana Mary Agnes Clara y sería la primera "Inesiana" permanente.
De acuerdo con las constituciones propuestas, las "Hermanas Inesianas" fueron "reunidas para este propósito, que por medio de la fortaleza de todas juntas, ellas podrían preparar y educar a los niños de tal manera que ellos pudieran…llegar a Dios en el cielo." Esta primera regla de vida también contemplaba un hospicio y una enfermería en la casa madre para aquellos que no fueron miembros de la congregación.
Al principio, el pequeño grupo sufrió tan inenarrables privaciones y dificultades, que en algunos pocos meses en 1861, fue reducido a un miembro ciego. La llegada de Mary Hazotte en 1863, sin embargo, trajo al Padre Rehrl su "hija del destino." Ella fue recibida en la comunidad como Hermana Mary Agnes y fue elegida Superiora General al año siguiente en el día de su profesión, a la edad de 17 años.
A medida que la sociedad crecía, también las tensiones entre Padre Rehrl y Hermana Inés crecían. Él quería enviar a las hermanas y candidatas al ministerio después de una mínima preparación; ella insistió que ellas permanecieran en Barton para una preparación más sólida. En junio de 1870, el Padre Rehrl, ya envejecido y agotado con el trabajo pastoral, renunció como director de la congregación. Un mes más tarde, el Rev. Martín Kundig, administrador de la diócesis, llegó a Barton para desbandar a las hermanas porque ellas no tenían reglas definidas ni aprobación eclesiástica. Providencialmente, al mismo tiempo el co-fundador de los capuchinos en los Estados Unidos, Padre Francis Haas, estaba presente en Barton conduciendo un retiro y revisando las reglas que Padre Rehrl había propuesto. Por medio de la intervención de Padre Francis, el instituto no fue disuelto. Además, Padre Kundig nombró Padre Francis como su director espiritual.
El primero de agosto del mismo año, 1870, las hermanas hicieron el histórico traslado a Fond du Lac, que tenía una ubicación más favorable. Con la ayuda de sus hermanas y la dirección de Padre Francis, Madre Agnes guiaba al pequeño grupo a llegar a ser un instituto apostólico duradero. Repetidamente re-elegida, ella sirvió como superiora general hasta su muerte en 1905. Por medio de su fe y coraje y el de las primeras hermanas, una llama viviente de celo apostólico desplegó su luz y calor más allá de las piedras del campo de Barton y Fond du Lac a las lejanas áreas de los Estados Unidos. Poco después las Hermanas de Sta. Inés respondieron a las muchas y variadas necesidades de la Iglesia por medio de la educación y el cuidado de inmigrantes, huérfanos, enfermos y ancianos.
Hoy, como en los primeros años, la misión de la congregación se extiende más allá de cualquier cultura o nacionalidad. Mujeres de todos los grupos étnicos y razas son bienvenidas como miembros, lo mismo que como en el principio, mujeres de diversas antecesores han enriquecido a la congregación y han sido enriquecidas por ella.
De las Constituciones CSA páginas vii, viii
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